Cafetzin: un abrazo de los dioses

Por Yuritzi Esquivel

 

Se cuenta que el café es místico, mágico e hipnótico, y algo así solo pudo ser suministrado por algo superior a los humanos. Por amor a su creación, los dioses decidieron obsequiar a los mortales la infinidad en pequeños frutos y los lanzaron a la tierra sin mirar para no ser injustos. Cayó en África, fue descubierto por un humilde pastor y lo compartió con los demás, sin saber que descubrió un regalo divino para toda la humanidad. Más tarde los exquisitos granos se fueron expandiendo por el mundo, con un sabor diferente en manos curiosas y soñadoras, hasta llegar a México, lugar de los hijos amados de los dioses, a quienes el cacao y el maíz se habían otorgado como dones.

 

El café en México se convirtió en fruto consentido de las tierras al igual que el cacao, tierras a la vez amadas por las manos que las labran, y alimentadas por las esperanzas, sueños y esfuerzos de los campesinos puestas en cada grano. En Cafetzin, valoramos el trabajo de nuestros cafetaleros nacionales por honrar el regalo divino, es por eso que nuestra misión es compartir contigo su místico sabor y llevar a tu paladar el abrazo de los dioses.